Artes Visuales

“Procesión para unir a un Hombre de maíz (Procesión del Sr. del maíz)”

por: Alfadir Luna
28 - Febrero - 13


Performance / Acción anual
Mercados públicos de La Merced
Ciudad de México, 2008 – presente.


Mayordomos -permanentes: Alfadir Luna –coordinador en turno. Mixcalco: Familia Monroy, Jorge Tapia Olvera, Jorge Arellano, Néstor Guzmán González, Raymundo Chávez, Imelda Otero Zárate, Miguel Oliva Nicolás. Ampudia: Daniel Jiménez Chavarría. Comidas: Yolanda Lozano Cortés, Antonio Morales Flores. Flores: Elsa Martínez, Nancy Rodríguez, Mario Luna. Banquetón: Martha Rodríguez Nava. Anexo: Jacobo Escobar Toledo, María de Oliva Rodríguez, Ángela Hernández Martínez, Silvia Montaño, Edith Delgado. Sonora y Sonora Anexo: Socorro Serrano Sánchez+, Julia González Ramírez, Héctor Miguel Pérez Miranda, Fernando Pérez Miranda, Juan José Mendoza Islas, Lucila Monroy. Nave Menor: Marina Castillo, Sergio León Pérez, Jaime Efraín Álvarez Torres, Juan Carlos Quintero. Desnivel: Enriqueta Oliva Rodríguez, Ángel Salvador Ponce Salazar, Guadalupe Cecilia Hernández Torres. Nave Mayor: María de la Luz Sánchez Sandoval, Juana Ramírez Martínez, Víctor Martínez, Silviano García Limón, Guillermo Ruiz Cardoso, Alfredo y Francisca Mendoza Silva, Natalia Mejía Rivera, Raúl Mejía Rivera. Así como: Antonieta Leyva, Gustavo Hernández Bárcenas+.

La recién nombrada "Procesión del Sr. del maíz", sin ubicar en su centro a un santo, coloca allí una semilla de fuerte carga afectiva que funciona como un significante vacío. Esta acción ritual, que reúne a comerciantes y allegados de once distintos mercados públicos de la zona comercial conocida como "La Merced", en su andar a través de estos espacios re ensambla la escultura del "Sr. del maíz", la cual es desmembrada y repartida entre los mercados participantes siete noches antes del primer Martes de la primera luna creciente de octubre, día en el que es realizada la procesión. Finalmente la escultura es recibida en el mercado mayordomo, donde es atendida durante un año. Acompañada de estandartes que muestran las estrategias de comercio más empleadas por los mercados participantes, cestos vacíos con cascabeles, chinelos y bandas de viento, ha “visitado” a los mercados: Sonora y Sonora Anexo, Nave Menor, Nave Mayor y Mixcalco. Todo esto posible gracias a la Mayordomía del Señor del Maíz.

La Procesión para unir a un Hombre de maíz, o como ha sido nombrada recientemente “Procesión del Sr. del maíz”, está constituida por un proceso que tiende a su disolución en los mismos procesos sociales de los mercados. Uno de ellos es su autoría. Sin caer en argumentos manoseados y que no llevan a nada más que a un aburrimiento crónico, debe ser dicho que aquello de lo que hablo como iniciador de un ritual es sólo de lo que yo puedo hablar, evidentemente. Así, no suelo mencionar mucho los puntos de vista de los mayordomos a menos de que por preguntas expresas tenga que responder. De esta forma es que el texto que puedes leer a continuación es resultado de un experimento sencillo que consistió en hacer una serie de preguntas, que frecuentemente me son hechas, a uno de los mayordomos de la procesión; no a manera de entrevista sino más bien como una serie de preguntas acerca de inquietudes básicas y otras que suelen estar presentes en las conversaciones con los otros mayordomos, acerca de la procesión.

Debido al incendio del pasado 27 de febrero es que fue decidido sólo abordar el tema de la procesión de manera muy breve, pues hay cosas más importantes de qué hablar. La idea de lo que a continuación vas a leer no es más que aproximarnos brevemente al punto de vista general de uno de los mayordomos.

Este texto forma parte de una serie de preguntas a los más de cuarenta mayordomos, lo que será publicado a finales de este año en esta misma revista, y en una edición especial dentro de un proyecto editorial independiente gestado desde los mercados públicos de La Merced. Por ahora sólo unas preguntas.

Alfadir Luna: ¿Qué piensas de la Procesión del Hombre de maíz?

Víctor Martínez: Es un símbolo integrador. Parte importante de la sociedad si tomamos en cuenta que como pueblo nos identificamos mucho con el maíz como alimento primario, como la tortilla…

A.L. ¿Para ti qué significa que se haga una Procesión del Hombre de maíz?

V.M. El rescate de mis orígenes. El rescate de mi cultura. El rescate de mi esencia.

A.L. A partir de esta experiencia que has tenido desde el 2008 hasta ahora ¿qué cambios harías a la Procesión?

V.M. Fíjate que es muy difícil buscar algo porque no hay un guión escrito para decir “vamos a cambiarle esto”. Cada Procesión ha sido diferente, ha tenido su color, su olor, su sentido distinto. No ha sido lo mismo.

A.L. A partir de tu experiencia (que dices no se le puede cambiar algo que está constantemente cambiando de alguna manera) dentro de eso que ha sido mantenido constante como la entrega del bastón, la del trenzado, o que sean ensambladas las piezas de la escultura –aunque esto último cambió este año en el que fue la primera vez que no sucedió así sino que iban regalando mercancías los mercados- o la comida. Por ejemplo yo había pensado en cambiarle que tal vez hubiera un poco de baile al final…

V.M. No sería cambiar, sería integrar. Sería adendar, sería anexar, agregar. Porque cambiar, no. No puedes cambiar algo que por sí mismo se va transformando con el tiempo. Vamos, es una procesión que a lo largo del tiempo se ha dado y se está coloreando de sí misma, está modificándose a sí misma. Entonces podemos agregarle muchas cosas pero no puedo decirte que la procesión de este año va a ser igual que la del año pasado, ¿por qué? Porque es su propia autonomía, su crecimiento, la mayor participación de la gente, mayor entendimiento y mayor acercamiento a nuestra cultura. Nuestra cultura es maíz.

A.L. ¿Para qué podría servir la Procesión?

V.M. No es para qué sino cómo ha funcionado… como elemento integrador. Es algo más allá de una sana crítica católica, o sana crítica cristiana, o sana crítica a… cualquier tipo de religión. Entonces aquí estamos viendo algo que no es religioso pero que tiene mucho que ver con nuestros orígenes, con nuestra cultura, nuestras creencias, con nuestra esencia, y eso es importante. Porque no estamos hablando de algo religioso, no estamos hablando de algo político, estamos hablando de algo que le pertenece a la sociedad, que es popular y que va creciendo. Es una propiedad popular…

A.L. ¿Cómo te identificas con la escultura del Hombre de maíz?

V.M. Siendo el Hombre de maíz.

A.L. ¿Crees que la Procesión pueda crecer hacia algo más? ¿Hacia dónde podría crecer?

V.M. Sí, va a crecer. No es que pueda, va a crecer la Procesión. Va a ser más abundante. Va en ese sentido de abundancia. El maíz es una… es como si fuera una moneda de abundancia, y va en ese sentido, ¿no? Que la gente se la crea. Que la gente se sienta integrada y que además, con ese ánimo de ser abundantes, la tengan y vayan adoptándola para sí mismos.

A.L. ¿Crees que es importante que la Procesión sea más conocida tanto dentro de los mercados como fuera?

V.M. Es importante que la Procesión sea como hasta ahora: auténtica. Su autenticidad le da su difusión y el crecimiento paulatino te va llevando porque va ir creciendo, poco a poco. Con esa difusión que se da, porque es autónoma y auténtica.

A.L. Por otro lado, ¿sientes que la mayordomía realmente existe o apenas es un imaginario?

V.M. Ya existe la mayordomía del hombre de maíz. Ya existe desde que hay un grupo que se interesa, hay un grupo que participa, un grupo que está al pendiente; ya existe una mayordomía, porque la mayordomía es una responsabilidad de llevar algo a cabo y hacerlo, y no se queda en el papel.

A.L. Todavía quedan muchas cosas por hacer, como provocar que todos los mayordomos se conozcan más entre sí. En este sentido ¿cómo podría consolidarse la mayordomía? O ¿qué significaría que una mayordomía se consolidara?

V.M. La mayordomía se consolida desde el momento que se sienten integrados, que se sienten parte fundamental de esta creación, o sea que son parte de esta creación, que son parte de este crecimiento y ahí es donde se consolida la mayordomía. ¿Por qué? Porque son personas apegadas a una cultura, a un origen, a una raíz, a una cimiente. Entonces de esa integración es como eso ya está consolidado. Va a llegar un momento que entre mayordomos decidan quién sigue y hacia donde va a crecer esto. Porque sí va a suceder esa decisión, hacia dónde va a crecer, porque de que crece, crece.

A.L. ¿Con qué actividades podría suceder esto que dices?

V.M. Sería con actividades culturales, por ejemplo: exposiciones fotográficas, antecedentes históricos, tanto del Hombre de maíz como del lugar en donde va a estar, todo esto… Es algo popular, del pueblo. Es parte del pueblo. Y el pueblo lo que hace, cuando se manifiestan sus libertades, constituye instituciones, y esto puede ser una institución, el Hombre de maíz es una institución en ese ámbito de libertad y esa libertad de expresión que tenemos que es una forma de expresión.

A.L. ¿Y en este sentido cuál sería el mayor reto o qué sería lo más difícil para que pudiera estabilizarse esta mayordomía?

V.M. No veo yo algo que sea difícil. Le veo yo algo que lleva tiempo, pero no le veo dificultad. La única dificultad sería que en un momento dado la autoridad nos lo prohibiera, pero de ahí en fuera no le veo ninguna dificultad. Aquí esto se consolida.

A.L. ¿Tendrías tu al Hombre de maíz en tu local? ¿Por qué?

V.M. Fíjate que si por ejemplo, hubiera una figura pequeña de unos veinte o cuarenta centímetros, sí la tendría yo en mi local porque me identificaría mucho con ella, porque es parte de nosotros. El pueblo de México está mundialmente reconocido más que por el pulque por su tortilla, porque efectivamente somos el Hombre de maíz. El Popol Vuh lo menciona… todo esto.

A.L. ¿Tu crees que la Procesión ayuda en algo a la difusión de los mercados?

V.M. Ayuda a la integración cultural de los mercados. La difusión es algo así que se va dando de boca en boca. Te repito: es el rescate cultural de una esencia que tenemos y eso, si lo llevas tu a la práctica, pues estás haciendo cultura.

A.L. ¿Sientes que eres parte de la Procesión del Hombre de maíz? ¿Por qué? ¿Cómo te interesaría participar más?

V.M. Me siento parte. Poder participar de alguna manera en esa consolidación para la permanencia y buscar espacios concretos, buscar un lugar donde pueda quedar… igual y un Hombre de maíz especial puede quedar en la mayordomía y su semejante en el lugar de donde parte éste; se va el principal pero se queda la esencia.

A.L. ¿Crees que a unas personas sólo les gusta aparecer sólo en la foto pero no involucrarse a profundidad?

V.M. Sí. Sí, sí definitivamente, pero al final se involucran porque el hecho de aparecer en la foto ya los hace ser parte de, aunque digan que no (risas).

A.L. ¿Qué tradiciones existen en los mercados?

V.M. Las tradiciones son religiosas. ¿Qué es la tradición religiosa? Esencialmente, por ejemplo, el aniversario del mercado. La otra es el día del comerciante.

A.L. ¿Cuándo es?

V.M. El 31 de agosto.

A.L. ¿Y aquí se hace algo?

V.M. No, porque más que una expresión social es una expresión política.

A.L. ¿Y qué otras tradiciones crees que existan en los mercados? Tal vez como formas de comerciar, o relaciones familiares como una estrategia de estabilidad comercial, que también pudieras considerar tradición…

V.M. Hay tradiciones en cuanto a los giros. Cuando funciona un giro se vuelve un giro familiar, donde va el hijo, la hija, el esposo, la esposa, el primo, el tío, todos, y crecen, esos negocios crecen y son los que hacen que se vuelvan populares. Por ejemplo: si en un lugar funcionan los tacos, entonces un área se vuelve de puros tacos. Mucha gente dice “es que esto no se va a vender aquí” ¡¿Cómo lo sabes, si no lo has experimentado?! Y cuando lo experimentas resulta que es un éxito, un éxito rotundo porque hay gente que realmente trabaja en los mercados, pero además déjame decirte algo, le tienen tanto amor a su trabajo que lo harían aunque no se ganaran un peso… y es cuando mejor ganan.

A.L. ¿Para ti cuál es la importancia de los mercados?

V.M. La importancia de los mercados públicos es que son una manifestación, una expresión social, la integración popular comunitaria. El mercado público, por más, nunca se va a comparar con una tienda de autoservicio. En el mercado público no sólo vendes mercancías, te relacionas, te expones con tus emociones y con tus sentimientos a otro ser humano, o sea es humanizada. La comercialización es de tu a tu, de persona a persona, y eso es algo que de origen lo tenemos todo el pueblo mexicano. Somos culturalmente sociables. Somos enemigos de los pleitos, de la guerra, y para mi esto es una manifestación popular. Los mercados públicos es algo que debe existir y no van a perecer de la noche a la mañana, porque culturalmente somos parte de esta sociedad, de este pueblo.

A.L. ¿Qué diferencia hay entre la importancia que pudiera tener el tianguis, el ambulantaje y el mercado público? ¿Qué diferencias hay en estos términos (experiencias culturales y experiencias personales)?

V.M. El ambulantaje es alguien que llega a un lugar que ya de por sí es comercial, a vivir de eso. Es como un tipo de rémoras que van viviendo de lo que ya está construido.

Un tianguis es el origen del mercado. El tianguis es de donde parte el mercado, porque el tianguis es el que va de lugar en lugar, de zona en zona ofertando sus productos, desde nuestros orígenes como cuando se vendía en el piso. El tianguis es el cimiente del mercado público. Después de ser tianguis se convierte en mercado. Igual a la Merced le sucedió. La Merced estuvo cambiando de lugar, lugar - lugar hasta que se quedó estática en el centro de la Ciudad de México, aquí en las calles de Uruguay, y de ahí a unos metros construyeron este enorme mercado. Ya consolidado el mercado, ya no siendo el tianguis. Hablamos del mercado de Tlatelolco, que fue el bastión también del mercado de La Merced. Hablamos del portal de mercaderes, del mercado El Volador, que eran tianguis realmente. No eran mercados.

A.L. Me imagino que ha habido cosas que han desaparecido de los mercados, por alguna u otra razón.

Ha sido cambiante de acuerdo a la tecnología, de acuerdo a los cambios sociales. El mercado es un verdadero transmisor de esos cambios sociales. Es un perfecto reflejo de los cambios cotidianos sociales. Es un perfecto reflejo de la economía. ¿Qué es lo que ha venido a modificar las formas de comercialización? Anteriormente se generaba la comercialización de frutas y legumbres. Ahora ha decrecido mucho ese tipo de comercialización y la mayoría de la gente se va por enlatados y todo este tipo de enseres. Ya muy pocos son lo que consumen los productos básicos, ahora sí que del campo a la ciudad, ciudad – casa, a tu mesa. Porque este boom de lo transformacional: ya viene el jitomate enlatado, ya hasta los nopales vienen enlatados. Entonces eso se ha ido modificando y el comerciante busca la forma de vivir y sobrevivir, y entonces va también modificando su actividad comercial. Sus formas de realizar su actividad comercial. Es lo que se ha modificado.

A.L. Una de las importancias del mercado es el trato de persona a persona en el flujo de mercancías, de manera que permite reflejar, asimilar y transmitir en lo social estos cambios, lo que es una de sus importancias, algo que era importante para los mercados y que ya desapareció. ¿Podría pensarse que es una articulación entre el campo y quienes viven en la ciudades, y que ahora que ya no comercian tanto con campesinos sino más con compañías, esa importancia del mercado ha decrecido?

V.M. Ha decrecido bastante, porque anteriormente, por ejemplo, teníamos una comercialización más especializada. Aún tenemos esa comercialización especializada pero a menor escala. Aquí las personas que vienen a comprar, compran productos frescos que vienen del campo.

Sabemos mucho de los procesos de enlatados. Sabemos mucho del tipo de mercancías que meten esas empresas. Pero finalmente ellos son cooptadores de… cooptadores de productos, y nosotros como trabajamos a menor escala pues obviamente tenemos la dificultad de adquirir productos de buena calidad a un precio accesible, porque muchas veces la inflación la generan los mismos centros de poder, ni siquiera la escasez en el campo sino son los propios centros de poder los que le ponen precio a las mercancías. Se les ocurre de un momento a otro clavarse todas las papas del país, o reservarse todos los jitomates o tomates y lo único que hacen es ir a embodegar o empezar a meter a sus plantas recicladoras. Eso es una realidad, una realidad que se está viviendo. Precisamente la alternativa que tiene el comerciante para subsistir es modificar su forma y su creación de… su forma de comercialización.

A.L. Insistiendo en el tema de la tradición ¿para ti cómo surge una tradición? ¿Qué la hace posible?

V.M. El entorno y su gente. Quienes la construyen. Ellos son quienes hacen la tradición. La continuidad y la cotidianeidad y el estar presente siempre. Eso es lo que hace a la tradición. Es como en la casa: ¿qué es tradicional?, ¿que se siente el padre a ver la televisión con todos los hijos, o bien que se siente a la mesa a comer con todos lo hijos? Esa tradición subsiste hasta que subsiste el padre. A veces, cuando fallece el padre, algunos siguen con la tradición ya en sus propios núcleos familiares o bien eso desaparece.

A.L. ¿Cómo ves tu la función de la familia en los mercados públicos?

Es integradora, porque hay un núcleo de producción, hay un núcleo de trabajo, hay un núcleo de participación. Entonces la familia participa en la toma de decisiones, participa en el mercado, participa trabajando. Entonces es un núcleo integrador. El mercado integra a la familia. No la desintegra. Probablemente la desintegración que se da muchas veces es al exterior, no al interior del mercado, porque aquí vienen a trabajar. Pasan más tiempo aquí trabajando que en la casa durmiendo o peleando.

A.L. ¿Qué piensas tu, como alguien cercano a los mercados, sobre la seguridad dentro y fuera de estos espacios?

V.M. Si entendemos como seguridad la responsabilidad que tiene el Estado de garantizar que todo aquel ciudadano que ande por donde ande, camine por donde camine tenga seguridad y pueda caminar tranquilo: Realmente hay una falta de responsabilidad por parte del Estado. Si vemos la seguridad desde lo estructural arquitectónico de los mercados, pues digo, todos los mercados así como cualquier inmueble ante una catástrofe son inseguros, así sea el prototipo del edificio inteligente, que puede ser el edificio más seguro del mundo o la caja mortuoria más segura del mundo (risas). Ahora, en cuanto a la seguridad exterior por lo que provoca un centro comercial… Un centro comercial atrae de todo. Atrae comercialización pero también atrae delincuencia, atrae vagancia, atrae prostitución. Atrae muchas cosas porque son polos comerciales. Es donde la gente va a venir a buscar un sustento. Sí. Muy bien. No vemos con buenos ojos a la delincuencia. Pero si las políticas estatales no son suficientes para erradicarla o para prevenirla, ¿entonces qué nos queda a nosotros? Aprender a subsistir con ellos. No porque estemos de acuerdo, simplemente porque no somos quién para erradicarlos. La política pública es la que va a llegar a alcanzar esa meta, que es eliminar o reducir los índices delictivos en las zonas principalmente comerciales.

A.L. ¿Cómo te diferencias de las autoridades y de quienes infringen la ley? Es decir, pueden ser autoridades que infringen la ley, pueden ser personas que no… ¿Cómo te identificas tu en este circuito? ¿Cómo te diferencias? ¿Cómo te integras…

V.M. Pues afortunadamente me siento fuera de ese círculo vicioso. Con la corrupción, cómo está constituido el Estado, que tiene personas que lo único que están haciendo es ver a quién le pueden hincar más dinero; cómo joder al que está enfrente, ver cómo le puedo causar molestia a alguien que yo se que tiene sus papeles en orden pero me lo quiero fregar… y eso viene por parte de la autoridad porque no hay políticas públicas realmente sanas. Si vamos a un MP lo único que quieres es cuadrar un delito a una persona que probablemente sea hasta inocente.

Si vamos a un mercado público, vemos que el mercado puede tener las mejores instalaciones y puede ser un mercado de lujo o de primer mundo… y habrá una autoridad que llegará a querer extorsionar a esos comerciantes de primer mundo ¡simplemente porque les va bien! y ¡porque tienen dinero! A veces, y no digo que todos, porque hay sus rigurosas excepciones, hay servidores públicos que no lo son, son ampones, son delincuentes que utilizan en forma negativa el poder.

A.L. ¿Qué leyes son las que más son infringidas en la zona?

V.M. Lo que más se infringe en la zona es la ley de cultura cívica, la trata de personas, robo… y administrativamente, las violaciones por parte de la administración a efecto de sancionar algo que no es sancionable. Hay situaciones de orden penal, otras de orden administrativo y hay hasta situaciones de orden laboral.

A.L. Pensemos que el interior del mercado no sólo está dentro del edificio, sino que también son todas las relaciones que permiten las actividades comerciales de sus locatarios. Además de estas podemos ver que hay otras redes que interactúan con este “interior” del mercado pero que no son propiamente del mercado sino otra cosa. Ante tantas presiones que provienen del exterior del mercado como desde su interior, pues uno tiene que adoptar ciertas formas que también infringen la ley para defenderse…

V.M. Realmente lo que se da… la mayoría de las veces son enfrentamientos verbales y en algunas ocasiones llegan a los golpes. Lo que se conoce como la famosa “envidia”. Que no es otra cosa más que la propia inseguridad de quien se está quejando de que hay envidia. Son manifestaciones de inseguridad.

A.L. ¿Qué formas adopta esta inseguridad? Pienso que una de las más comunes, por ejemplo, es el coyotaje, o bien corrupción en el MP, lazos familiares con autoridades…

V.M. Yo diría que no tanto para defenderse sino para agredir. Muchas veces son lo que se llama “las relaciones eléctricas” que es por contactos, más que relaciones de orden lógico jurídico. Es una mala forma entendida de resolver sus conflictos, porque al final terminan igual o siendo grandes amigos.

A.L. ¿Qué estrategias tomarías para que la seguridad –en los sentidos que mencionaste- adquiriera un estado más estable?

V.M. Incrementación sana de recursos en cuanto formas estructurales, una implementación sana de recursos en cuanto al pago del personal. O sea, si quieres realmente que la seguridad funcione requieres pagarla bien. Desde ese momento ya estás inhibiendo la posibilidad del delito, porque muchas veces los delitos surgen del interior. OK, quiero que funcione, pues le pago bien, pero así como están las políticas gubernamentales ¡pues no vamos a ningún lado! Hay personas que viven con dos salarios mínimos al día y es imposible actualmente que con $124.00 pesos alguien esté subsistiendo… y luego que son familias de cuatro o cinco personas.

Cuando quieres apoyar políticas públicas que hagan contrapeso a esto, tu primer retrógrada opositor es el propio Estado, que no te permite funcionar a ti, porque hay una serie de candados hasta para que puedas hacer actividades de carácter social. Es algo incongruente.

A.L. ¿Qué relaciones puede tener el comerciante con las autoridades?

V.M. Pues podría ser de respeto… pero al no haber tal, es una relación de enfrentamiento, de choque cotidiano y en la que la autoridad siempre está buscando cómo joder al comerciante y el comerciante cómo defenderse de la autoridad.

A.L. ¿Qué hay de la necesidad de relacionarse con delincuentes?... de manera que haya tenido que negociar algo para estar seguro.

V.M. Caerías en una situación de inseguridad permanente. No lleva a ningún lado.

A.L. ¿Cuál ha sido la mejor estrategia para presionar a las autoridades?

V.M. Ignorándolas… (risas) Porque no hay una estrategia para presionarlas. Son tan cínicos que nada les duele.

A.L. De estas personas o alguien más: ¿a quién reconoces con mayor autoridad?, ¿qué tipo de autoridades son más reconocidas?

V.M. Aquí yo veo que tienen mayor reconocimiento o mayor imposición de carácter, en este dejo de todavía creer en las instituciones, el MP, la procuraduría. Porque son garantes de una seguridad, si bien es cierto ficticia, al menos son garantes, y la gente tiene esperanza de que la ley se cumpla. Pero sucede que muchas veces quien está obligado a realizar el cumplimiento de esa ley, es el primero que está transgrediéndola o trastocando el verdadero sentido de la ley.

A.L. En este sentido ¿Cómo se relacionan normalmente los comerciantes y el MP?

V.M. Simplemente cuando van a hacer su denuncia por un hecho delictivo que han sufrido o que han visto. Finalmente es muy poca la participación estatal por parte de cualquiera de las formas sociables, o sea administrativa, laboral, social, jurídica… no hay. No hay una forma de relación que podamos decir es la ideal. Lo que hace el comerciante es trabajar de común acuerdo a lo que le es permitido, y relacionarse de la mejor manera posible para su propio interés.

Crónica de “Momentos (Wachi-Mirna)”

por: Cuerpos en Fuga
28 - Febrero - 13

 

Del proyecto Comunidad imaginaria “Cuerpos en Fuga”


Soy originaria del barrio de San Juan Pantitlán, Nezahualcóyotl, Estado de México. A una cuadra del lugar en donde siempre he vivido, se encuentra un mercado de cárnicos por mayoreo llamado “San Juan”. Toda mi familia creció en ese barrio. Mi padre tenía una carnicería en aquel mercado, por lo que mi educación visual ha estado fuertemente marcada por lo que me ha rodeado a lo largo de mi vida: rastros de matanza, el mercado, barrios considerados como zona roja; el cuerpo en sus múltiples formas y estados que van desde los obradores de carne, prostitutas, hasta los imponentes cuerpos desollados de res, puerco y pollo, listos para su venta; mucha gente diferente a diario, las mismas personas casi siempre rondando por ahí; y por supuesto, la forma en cómo todos interactúan entre sí: sus movimientos y la manera en la que trabajan.

Así, me di cuenta de cómo todos estos cuerpos se distribuyen jerárquicamente en el espacio y cómo cada uno de ellos, practica un poder sobre las otras personas, dependiendo de la posición social y económica a la que pertenezca y la labor a la que se dedique. Cada quien tiene un papel en la comunidad: cada comerciante en su negocio; la prostituta en su esquina; el sacerdote en su iglesia con los feligreses; el médico en la clínica con los enfermos; el abogado con los presos o la gente en líos con la ley; el militar ausente de la comunidad, recluido en los cuarteles… sin embargo, para mí, estas personas eran las que más poder tenían sobre las demás dentro del barrio.

A lo largo de mi vida he conocido a algunas personas que por voluntad propia abandonaron estas profesiones, por considerarlas un trabajo muy pesado y repetitivo en donde lo que realmente ellas sentían, no importaba; sus deseos no estaban ahí. Me parece que al abandonar el poder que les daba el ejercer tales labores, ahora podían ejercer un poder sobre sí mismos, centro de la obra “Cuerpos de poder”. Contrario a esto, decidí alejarme de aquellos fantasmas de la represión y expandir las formas lúdicas que encontré en ese mismo entorno, entendiendo a aquellas formas como acciones liberadoras que tienen como uno de sus objetivos, escapar de la represión familiar. Decidí entonces, formar una Comunidad imaginaria y llamarla: “Cuerpos en fuga”.

Comunidad imaginaria "Cuerpos en fuga"

El proyecto gira en torno al cuerpo, partiendo de la idea y ejecución de movimientos que accionan las personas distanciadas por voluntad propia a lo largo de su vida, de espacios como: hospitales, tribunales, iglesias, ejército, empresas, etc. Por lo anterior, estos individuos no obtienen instrucción disciplinaria, burocrática ni especializada en su vida cotidiana. Sus movimientos se dirigen principalmente a la producción del placer personal.

Tomo como ejemplo a mi familia materna, constituida por alrededor de 150 personas que en su mayoría viven en el barrio de San Juan Pantitlán, Ciudad Nezahualcóyotl. Con los miembros que no se adaptan a la estructura familiar, provoco actos estéticos mediante aproximaciones lúdicas. El resultado son acciones producidas de la interacción del propio cuerpo con espacios significativos de los participantes; con todas las acciones en su conjunto, formamos fuera del núcleo de interacción familiar, una comunidad imaginaria llamada “Cuerpos en fuga”.

Crónica Momentos (Wachi-Mirna)

La acción comenzó cuando Wachi y yo estábamos recostados sobre el piso de la azotea de mi casa: viendo al cielo. Sucedió como a eso de las 6 p.m., fumando e imaginando qué sería de nuestras vidas si no nos hubiéramos conocido. Muchos años no nos vimos y por los lugares y personas que frecuentábamos antes de sentir empatía, parecía que por ningún lado coincidiríamos.

Después de varias horas de fumar e imaginar, comenzamos a sentir muchísima sed y nos lanzamos al mercadito que se encuentra cruzando la calle, compramos un agua de limón con pepino para compartir. Al regresar a la casa volvimos a subir a la azotea. Ahora tomábamos agua fresca… y terminamos compartiendo el humo del cigarillo a través del popote desechable que usamos para beber. Concluimos que ésa era una forma de compartir nuestra respiración, por medio de un placer que disfrutábamos juntxs.

Wachi comentó que la maquiladora de cárnicos, situada detrás de mi casa, era ideal para hacer algo “chingón” en la noche. Le pregunté a que se refería con eso y me contestó:
- tu tranquila, es una sorpresita, va a estar a toda madre, na más te toca traer encendedor.

Llegó el día acordado y Wachi no llegó, pensé que tal vez no sería ni el lugar ni el momento para recibir la sorpresa. Días más tarde cuando regresaba de casa de Alfadir Luna, me encontré a Wachi fumando cigarillos en el cuarto de mi hermano. Al saludarme me dijo:
- ¿Subimos a la azotea?
- Claro, acá traigo el encendedor.

Subimos a lo más alto de la casa de mi madre, que está ubicada en el barrio de San Juan Pantitlán, Estado de México; nos saltamos la barda y escalamos a la azotea de la maquiladora.

Wachi saco varias cajitas llenas con luces de bengala.
Me pidió que lo grabara con el celular.

- Soy un cometa en la ciudad, imagina que puedo incendiar a toda la Ciudad de México, a toda Neza. -

Estuvimos haciendo diferentes formas con las bengalas durante más de seis horas. Al amanecer, bajamos a mi cuarto. Dormimos un par de horas.

Recuerdo que ese día traía su bicicleta, me dio un ray al metro Canal de San Juan porque iba a casa de mi novio; Wachi quería recorrer a Neza en bici, mientras fumaba.

Hablamos semanas más tarde. Me dijo que yo sabía cómo lograr que en la grabación que había tomado con mi celular, él se viera en cámara lenta.

Un gigante en la cuidad con la voluntad de hacer cometas.



Mirna Roldán. Ciudad Nezahualcóyotl, Estado de México. 2010.




* Todo el registro de seis horas forma un trabajo conjunto, dividido en momentos. Existen 9 videos distintos y stills de video amplificados, para mostrarse en cualquier lugar y a cualquier desconocido.